Las relaciones entre Bolivia y Perú transcurrían por un callejón sin salida tras la negativa de La Paz de disculparse ante Lima por opinar sobre la violencia en la selva amazónica y la reciente declaración del presidente boliviano, Evo Morales, que tildó a Alan García de “el peor” presidente.
“No tengo nada (por lo) que (pedir) perdón, porque el peor presidente del mundo, si no es George Bush de Estados Unidos, ahora es Alan García”, afirmó Morales, durante una concentración campesina en la región central de Cochabamba.
El mandatario boliviano sugirió también que la Comunidad Andina de Naciones (CAN), integrada por Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, está dividida por los TLC firmados con Estados Unidos por Lima y Bogotá.
La opinión de Morales siguió al anuncio del ministro de Asuntos Exteriores, David Choquehuanca, de que Bolivia no piensa aceptar “ningún condicionamiento” de Perú para normalizar las relaciones bilaterales, a pedidos de Lima para que La Paz se disculpe por opinar por los incidentes en la región de Bagua, en Perú.
“No vamos a aceptar ningún condicionamiento, nosotros queremos construir relaciones de hermandad; tenemos relaciones de hermandad con el Perú y las autoridades tenemos que trabajar en el fortalecimiento de estas relaciones”, dijo Choquehuanca en rueda de prensa.
Morales había manifestado días atrás que la violencia desatada en la selva peruana, con un saldo de 33 muertos entre nativos y policías, fue un “genocidio del Tratado de Libre Comercio”, afirmación que enervó a Perú.
El titular de Exteriores peruano, José García Belaunde, consideró entonces que Bolivia debía pedir disculpas, tras conocer un informe de la ONU que negaba que en Bagua hubiese habido un genocidio.
El Gobierno boliviano recordó, además, que el gobierno de García afectó la aspiración de Bolivia de recuperar una salida al mar, al demandar a Chile ante la Corte Internacional de La Haya por límites marítimos.
También deploró que en mayo pasado haya otorgado asilo político a los ex ministros bolivianos Jorge Torres, Mirtha Quevedo y Javier Torres Goitia, incluidos en un juicio contra el ex presidente liberal Gonzalo Sánchez de Lozada por una matanza en octubre de 2003.
Estos y otros incidentes motivaron que la relación peruano-boliviana se suma en una honda crisis, a pesar de los ancestrales lazos de amistad, recordaron varios medios locales.
Ante la eventualidad de que el clima enrarecido provoque una ruptura diplomática, el ministro descartó también que en reciprocidad vaya a llamar a su embajador en Lima porque “nuestros pueblos no quieren el rompimiento de nuestras relaciones”.
“No es necesario” llamar al embajador Franz Solano -como hizo Perú con su representante diplomático en La Paz, Fernando Rojas-, puntualizó.
La exigencia de Lima de que Bolivia pida disculpas por los dichos de Morales también fue rechazada por la oposición.
“Es un exceso que los peruanos quieran que el presidente Evo Morales pida disculpas; no corresponde, es un exceso, yo soy opositor pero no para tanto”, afirmó el senador del partido de derecha Podemos Tito Hoz de Vila, quien, a la vez, encabeza la comisión de Política Exterior del Congreso.
Hoz de Vila urgió a solucionar las diferencias, a través de Exteriores, entendiendo que “la situación Perú-Bolivia es gravísima; en 80 años nunca habíamos vivido una situación así”.
A pesar de que en el ámbito de Exteriores el clima no parece mejorar, una comisión del Parlamento boliviano anunció un viaje a Perú los próximos días para reunirse con sus pares peruanos e intentar buscar un puente que permita superar el bloqueo, según el diputado opositor Michiaki Nagatani. Agencias
