[b] Cusco no quiere privatizar su patrimonio cultural [/b]
Fuente:eldiariony.com
Los globalizadores no pierden ni un instante para aprovechar todo lo que en su mente neoliberal esté relacionado con el dinero. Apenas pasaron unas semanas desde la ratificación del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre EE.UU. y el Perú, para que los ‘felipillos’ peruanos (nombrarles testaferros sería elevarlos de categoría) aprobaran la Ley 29164 de Promoción del Desarrollo Sostenible de Servicios Turísticos en los Bienes Inmuebles, Integrantes del Patrimonio Cultural de la Nación. Desde entonces la población del Cusco, que es el centro principal de la atracción turística en el Perú, se halla en constante movilización contra esta nefasta ley que significa la venta de su legado histórico.Tan grande fue la indignación de los cusqueños y tan grande la movilización que el Congreso tuvo que modificar esa ley y otorgó facultad a los gobiernos regionales para aprobar zonas de patrimonio donde puede ingresar la inversión privada. En el caso del Cusco otorga la posibilidad de que se aplique o no la ley, de manera soberana. Pese a eso, el gobierno amenaza a los cusqueños con la represión, tildándolos de “comunistas”, “ultras” y “extremistas humalistas” (partidarios de Ollanta Humala). Los medios de comunicación al servicio del gobierno y las transnacionales están en campaña de desinformación para confundir a los cusqueños, romper su unanimidad de oponerse a la privatización y así hacer frustrar las protestas escalonadas anunciadas por la Asamblea Regional del Cusco para esta semana. También, están intentando demostrar que los intereses cusqueños están en contradicción con los intereses de otras regiones que buscan la inversión privada extranjera creyendo que les traerá prosperidad y desarrollo.
La realidad es mucho más compleja de lo que suponen los partidarios de esta ley, algunos de los cuales pecan de cínicos, y otros de ingenuos. Oficialmente, de acuerdo al Artículo 21 de la Constitución Política del Perú de 1993, “los restos arqueológicos son Patrimonio Cultural de la Nación y están protegidos por el Estado”. En la práctica, el Estado hace poco para cumplir con su obligación. Además se trata de un país centralizado donde todas las directivas emanan de Lima, que tiene al Cusco como fuente de ingreso para las necesidades burocráticas del gobierno central, y que posteriormente remite algunas propinas al gobierno regional.
