Julio Grondona, titular de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), apoya el reclamo de Bolivia contra el veto de la FIFA a la ciudad de La Paz como sede de partidos internacionales, pero no el de Perú, que propuso a Cusco.
“Grondona mostró simpatía por nuestra defensa y dijo que el tema será trasladado a la Confederación Sudamericana de Fútbol (CSF)”, explicó Juan Ramón Quintana, ministro de la Presidencia de Bolivia, tras una reunión en Buenos Aires con el dirigente argentino.
“Nos vamos conformes”, le dijo al diario deportivo Olé el propio Quintana, quien estuvo acompañado en la reunión por el viceministro de Deportes boliviano, Milton Melgar; Carlos Chávez, titular de la Federación Boliviana de Fútbol, y por el embajador de ese país en Buenos Aires, Sixto Caldez Cueto.El mismo diario informó que Grondona, que además es vicepresidente senior de la FIFA, si se opone a que se disputen partidos en Cusco, unos 3.400 metros sobre el nivel del mar, puesto que Perú históricamente apostó por Lima como sede de sus duelos internacionales.
La Paz, ubicada unos 3.600 metros sobre el nivel del mar, y Quito, a 2.850 metros, sí son sedes habituales, tanto en las eliminatorias mundialistas, como en los partidos de torneos continentales de clubes como la Copa Libertadores.
El diario boliviano La Razón informó que el veto de la FIFA a la ciudad de La Paz y a otras ubicadas por sobre los 2.500 metros, fue impulsado por Brasil y se decidió en Buenos Aires el 17 de marzo, en una reunión a la que no concurrió el representante de Bolivia.
El mismo periódico dijo que el tema no figuraba en la agenda de aquella reunión y que el reclamo de Brasil fue informal, pese a lo cual el ex médico de la selección argentina Raúl Madero coincidió en que jugar en la altura es dañino.
El reclamo de Bolivia contra el veto de la FIFA se tornó en un asunto de Estado, al punto que la campaña para revertir la decisión es encabezada por el presidente de ese país, Evo Morales.
El mandatario viajó al pico nevado de Sajama, ubicado a 6.542 metros de altitud y 200 kilómetros al sur de La Paz, para jugar un partido de fútbol en una cancha a 5.550 metros de altura sobre el nivel del mar.
Para llegar hasta allí, Morales deberá realizar una caminata de tres horas desde el campamento base. El partido será animado por funcionarios de la presidencia y un grupo de expertos montañistas.
El partido se jugará en el campo de fútbol denominado 23 de marzo, inaccesible por carretera o helicóptero.
